Corrí lo más rápido que pude, la presencia no se iba, esquivé botes de basura, cajas, gente, gatos, doble en la segunda calle y por fin me refugié en una antigua librería, cerré rápidamente la puerta detrás de mi y respiré, sólo escuchaba la campanilla que aún resonaba en la habitación, y el reloj que parecía avanzar cada vez más lento.
Caminé entre las estanterías en silencio, y me calmé, hasta que encontré lo que estaba buscando. Lo tomé y desempolvé, me senté en un sillón y comencé a leer.
20.7.10
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario